Hay tonterias que te cambian la vida. Detallitos que hacen de la semana más pesada, algo inolvidable por un día.
Por ejemplo, volver a tener noticias de una amiga desaparecida hace siglos.
O que en uno de los proyectos más importantes de tu escuela, reorganicen un grupo: Algo lleno de significado que eleva tu aburrida autoestima.
Incluso cosas que nunca haces, como ir a una fiesta donde no conoces a nadie y salir con el pensamiento de "¡Wow! ¡que bien la pasé! ¡Quien lo diría!"
En fin~ La semana pasada fué salvada por momentos como los mencionados. De lo contrario, estaría rezando a Dios para que borrara ese desagradable espacio de tiempo de mi memoria.
domingo, 25 de abril de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
~ Te quiero ~
Yo le quise.
Inocente, pálida flor, emergía imparable desde el fondo de mi sentimiento. Dolía, sus raíces perforantes en mi corazón, su embriagante perfume en mi cabeza. He de verle y beber de el vino de sus ojos, he de perderme en su risa, subir junto a su mano y caer hasta el profundo abismo; que mi silueta se estrelle contra el piso, que mis fragmentos no sean superiores a un átomo. Que la brutalidad de la caída solo sea directamente proporcional a la calidad de mi adoración. ¿Adoración?
Calla, duda asesina. Aunque mi alma este lejos de ti, los oídos son susceptibles a tus raciocinios. Rezo, imploro que estés equivocada. Y lagrimas como rocas, escapando de mis ojos, sean rocio de la mañana.
Por que no soy más que una tonta, ilusa ante lo imposible. Pero no es solo mi culpa: ante el juicio final, habrás de ser tú el acusado en el estrado. Por que sabes que no hay imposibles para mí; por que lo sabrías si te dieras cuenta. Ridícula y apática, limitarme a encuentros casuales, esperando el roce de manos tras el obligatorio intercambio, atesorando la bebida que habrías de entregarme.
Y he de aterrorizarme ante las burlas de colegas, ahora desfiguradas en incredulidad y desconsuelo. Ah, pero ninguna como mi melancolía.
Quiero que toques a mi puerta, me tomes de la mano y rías antes una broma pesada. Que niegues lo cierto.
Yo le quise.
Pero el vive en un sueño incierto.
~
Dedicado a una de mis mejores amigas. Por desgracia, basado en la vida real.
Inocente, pálida flor, emergía imparable desde el fondo de mi sentimiento. Dolía, sus raíces perforantes en mi corazón, su embriagante perfume en mi cabeza. He de verle y beber de el vino de sus ojos, he de perderme en su risa, subir junto a su mano y caer hasta el profundo abismo; que mi silueta se estrelle contra el piso, que mis fragmentos no sean superiores a un átomo. Que la brutalidad de la caída solo sea directamente proporcional a la calidad de mi adoración. ¿Adoración?
Calla, duda asesina. Aunque mi alma este lejos de ti, los oídos son susceptibles a tus raciocinios. Rezo, imploro que estés equivocada. Y lagrimas como rocas, escapando de mis ojos, sean rocio de la mañana.
Por que no soy más que una tonta, ilusa ante lo imposible. Pero no es solo mi culpa: ante el juicio final, habrás de ser tú el acusado en el estrado. Por que sabes que no hay imposibles para mí; por que lo sabrías si te dieras cuenta. Ridícula y apática, limitarme a encuentros casuales, esperando el roce de manos tras el obligatorio intercambio, atesorando la bebida que habrías de entregarme.
Y he de aterrorizarme ante las burlas de colegas, ahora desfiguradas en incredulidad y desconsuelo. Ah, pero ninguna como mi melancolía.
Quiero que toques a mi puerta, me tomes de la mano y rías antes una broma pesada. Que niegues lo cierto.
Yo le quise.
Pero el vive en un sueño incierto.
~
Dedicado a una de mis mejores amigas. Por desgracia, basado en la vida real.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)